Ultimamente he vuelto un par de veces a Maraudon. Y me ha traído muchos recuerdos.
Habíamos pisado ya Deadmines, Stockades, Shadowfang Keep, Gnomeregan (cómo odio esa instancia), Scarlet Monastery y Uldaman. Incluso nos habíamos ido de excursión a Wailing Caverns.
Y allí estaba yo, con Ardarion, preparado a curar una vez más.
Aclaremos una cosa: Arda, por aquél entonces, era herbalista/alquimista. Muchas veces me he planteado si el cambio a encantador fue o no beneficioso, pero ya es un poco tarde para volver a cambiar. En cualquier caso, era alquimista.
Estaba acostumbrado a ver como mis compañeros picaban vetas en Deadmines y Uldaman, o pelaban bichos en casi cualquier caso. ¡Yo también quería! Y en Maraudon había
No cabía en mí de gozo. Sí, puede resultar un poco triste, pero era así.
De manera que así partió Ardarion camino de Desolace en busca de aventura.
¡Y qué aventura! Plantas que nos tiraban al suelo, bolsas de... mocos que hacían una burrada de daño, gusanos enanajos, de todo.
Allí estábamos. No sabíamos qué íbamos a encontrar a la vuelta de la esquina. Pero sabíamos que íbamos a conseguir
¡Madre mía! Nos íbamos a poder teleportar a mitad de la instancia para poder hacer el Princess Run, fuese lo que fuese eso.
Eramos un equipo. Cinco amigos contra lo que fuese que estuviese detrás del siguiente recoveco. ¡Y había setas! ¡Iba a poder hacer nuevas pociones!
El entorno era espectacular. Las cuevas iluminadas por cristales de colores, la cascada de agua verde, todo.
Y, por encima de todo, la novedad. No nos engañemos, en eso no era distinta de las instancias que habíamos hecho y las que quedaban por venir.
¡Conseguimos el cetro! Ahora bastaba con ir donde el primer Khan, usar el cetro, tocar el portal y...
¡Aaaaaaaaaaaaaah! ¿Qué es esto?
¡Qué susto nos llevamos la primera vez! Yo rápidamente buscando dónde tenía puesto el botón del Levitate. Sin éxito, por entonces ya tenía un lío de botones de mucho cuidado.
¡Las hidras! ¡Los gigantes de piedra! ¡Los lagartos! ¡Los elementales de roca! ¡Las setas! ¡Cuántas cosas nos quedaban aún por hacer!
Y ahí seguíamos, la pandilla de amigos yendo en grifo a Nijel's Point, camino de ver a la princesa. ¡Menuda princesa! ¡Ja, ja, ja, ja, ja!
Aún no lo conocíamos, pero cómo nos reímos cuando vimos el video de She's too fat for me!
¡Qué cabrona! ¡Tirándose pedos y lanzándonos por ahí! Pero cayó, vaya si cayó.
Escribo esta entrada con una sonrisa en la boca. Y no por la canción, sino por los recuerdos. Quizá, en mi memoria, aquellos tiempos sean más ilídicos de lo que lo resultaban en el momento. Quieras que no, Maraudon no era una instancia fácil y, por aquél entonces, se empezaba a acusar mucho la diferencia de ritmo que teníamos nivelando unos y otros.
Y no resultaba tan emocionante como Deadmines, mi primer enfrentamiento con una instancia.
Pero molaba. Tras las dos o tres primeras veces, la caída a la piscina era superdivertida.
Mucho ha llovido. Ahora voy a Maraudon con mi Dramán Shaenei, acompañado de una cazadora elfa de nivel 65, entre otros.
Ahora Ardarion y Thinfedil andan por Tierrallende en sus grifos (no épicos) y la gente habla en castellano por el canal general: del Shadowsong del parche 1.7 hemos pasado a la Burning Crusade y Tyrande, el primer servidor PvE español.
Y de UIAM Troopers hemos pasado a La Guardia Negra.
Ya no estamos todos los que somos, ni somos todos los que estamos. El end game casi mata el guild y, de hecho, La Guardia Negra es ahora una especie de callejón sin salida, donde sabemos que tenemos vedado el raiding a efectos prácticos.
Los que eran más dados al raiding hace un año se quedaron en Shadowsong. Los que no lo eran tanto o les faltaba por descubrirlo se cambiaron de guild dentro de Tyrande. Seguimos haciéndonos whispers y, de vez en cuando, nos echan una manita.
Pero no, Ardarion ya no va a Maraudon. Ni a casi ningún sitio. Le queda el recurso de buscarse un PUG para hacer Steam Vaults y subir reputación con Cenarion Expedition. Fuera de eso, queda matar cosas que suelten tela, para intentar nivelar sastrería.
Sólo he ido una vez, para wipear tres veces, a ver al jinete sin cabeza. Y, después, me han dado mucho por...
Hay veces en las que juego sólo por inercia, porque no tengo nada mejor que hacer. Y los gráficos son bonitos.
Hecho de menos el Maraudon en el que caías a la piscina. Ahora, apareciendo sobre la plataforma totalmente quieto, no es lo mismo. O puede que sea otra cosa la que me falta.
2 comentarios:
Te faltan las dos cosas, la caida (yo también la eche de menos cuando le tocó el turno a Lagardere) y la novedad. Y no tendrás más novedad en WoW hasta WotLK.
Quizá una tercera razón(no se como está la Guardia) es que ni están todos los de UIAM ni juegan tanto, o no, o que se yo. Y después de "terminar" un juego la única razón de estar son los amigos.
La caída era una de esas cosas que da ambientillo, pero ya ves, se ve que a alguien le ponía nervioso. Y van y la quitan. Lo que sea para que todo el mundo juegue sin parar.
Yo realmente ya no se si pensar que tiene que ver con los amigos, con la disponibilidad, con ser pocos o muchos en un guild o con el diseño del juego... pero al final, un MMORPG es para hacer cosas con gente, y si no hay gente (y los PUGs para mi no funcionan) pues no mola.
Publicar un comentario