Al volver al WoW me he dado cuenta de que la idea de un raid de 10 me tira un poco para atrás, y la de un grupo de 25 definitivamente me espanta. No por ir una noche y echarte unas risas: eso no estaría nada mal. El problema es la organización y el nivel de compromiso que requiere. Es cuando el juego se convierte en trabajo y, seguramente, es uno de los factores que más contribuyen al burnout. Disfruto con la gestión de ese tipo de cosas pero es agotador.
Cada vez lo veo más en mí mismo y en otros. Ayer hablaba con otro miembro de esta nuestra comunidad y coincidíamos que, tras el ph4t l00t y los cuatro scripts chulos que sacas de 6 meses raideando, la historia es que un 5-man con amigos se disfruta mucho muchísimo.
Con el tiempo creo que cada vez me sobra más la primera M del MMORPG. Lo único que me aporta el resto de jugadores anónimos son tres cosas, por este orden de importancia: compran cosas a buen precio, me venden cosas cuando no hay un amigo disponible que las haga, hacemos grupos cuando no hay amigos disponibles. Fin de la historia. Conocer gente y eso no está mal, he hecho buenos compis jugando aquí y allá pero... no es lo mismo. Los lazos son más tenues, con todo lo que eso implica: menos compromiso, menos confianza, y por supuesto, una vez fuera del juego no hay anécdotas compartidas.
Sigo pensando que no hay que cerrar la puerta a conocer gente nueva. Y habrá temporadas en las que el raiding será una opción válida, y otras no. Sin embargo, en estos juegos siempre se vuelve tarde o temprano a los grupos "familiares", y esos si que merecen la pena. Sobre todo ahora que hemos aprendido cosas que mejoran la convivencia, a saber:
Y más, que ahora no caigo, supongo. Es un poco quedarse con el lado positivo de los dramas del pasado.
Otro lado negativo de la massiveness es el tener que agradar a todo el mundo. Desde que puse un poco de distancia con el WoW y empecé a probar otros juegos, menores quizá, estoy bastante convencido de que los online RPG tienen que especializarse y buscar cada uno su audiencia nicho. Así, más énfasis en el PvP para los que quieran competir, más en el raiding para los que les guste ese tipo de cosas... el crafting, la socialización, la parte estética... hay infinidad de campos en los que especializarse. Aunque por otra parte, perderíamos un punto fuerte: al WoW se puede jugar con gente que conoces porque a casi todo el mundo le gusta. Si hubiera mucha variedad de juegos, estaríamos posiblemente repartidos.
¿No os pasa algo así, un poco?
Cada vez lo veo más en mí mismo y en otros. Ayer hablaba con otro miembro de esta nuestra comunidad y coincidíamos que, tras el ph4t l00t y los cuatro scripts chulos que sacas de 6 meses raideando, la historia es que un 5-man con amigos se disfruta mucho muchísimo.
Con el tiempo creo que cada vez me sobra más la primera M del MMORPG. Lo único que me aporta el resto de jugadores anónimos son tres cosas, por este orden de importancia: compran cosas a buen precio, me venden cosas cuando no hay un amigo disponible que las haga, hacemos grupos cuando no hay amigos disponibles. Fin de la historia. Conocer gente y eso no está mal, he hecho buenos compis jugando aquí y allá pero... no es lo mismo. Los lazos son más tenues, con todo lo que eso implica: menos compromiso, menos confianza, y por supuesto, una vez fuera del juego no hay anécdotas compartidas.
Sigo pensando que no hay que cerrar la puerta a conocer gente nueva. Y habrá temporadas en las que el raiding será una opción válida, y otras no. Sin embargo, en estos juegos siempre se vuelve tarde o temprano a los grupos "familiares", y esos si que merecen la pena. Sobre todo ahora que hemos aprendido cosas que mejoran la convivencia, a saber:
- Tener varios alts ayuda a que no haya días sin nada que hacer porque no hay healer o tanque.
- El reparto del loot nunca es trivial y debe estar seriamente regulado y controlado.
- Si quieres ayudar a alguien, que sea libremente: no te garantiza derechos para exigir que te ayuden a ti.
Y más, que ahora no caigo, supongo. Es un poco quedarse con el lado positivo de los dramas del pasado.
Otro lado negativo de la massiveness es el tener que agradar a todo el mundo. Desde que puse un poco de distancia con el WoW y empecé a probar otros juegos, menores quizá, estoy bastante convencido de que los online RPG tienen que especializarse y buscar cada uno su audiencia nicho. Así, más énfasis en el PvP para los que quieran competir, más en el raiding para los que les guste ese tipo de cosas... el crafting, la socialización, la parte estética... hay infinidad de campos en los que especializarse. Aunque por otra parte, perderíamos un punto fuerte: al WoW se puede jugar con gente que conoces porque a casi todo el mundo le gusta. Si hubiera mucha variedad de juegos, estaríamos posiblemente repartidos.
